lunes, 18 de abril de 2016

¿Hacia la convención termonuclear? Las primarias republicanas

Si la situación en las primarias demócratas es bastante clara (holgada ventaja de Hillary Clinton y ninguna duda sobre el resultado final) la situación en las primarias republicanas es cada vez más confusa.

Afirmemos para empezar algunas verdades antes de comentar las cuestiones discutibles:

- A día de hoy, el único candidato con expectativas plausibles de alcanzar la mayoría absoluta de los delegados (1.237) antes del final del proceso de primarias es Donald Trump.

- John Kasich no puede hacerlo matemáticamente y Ted Cruz, que teóricamente podría hacerlo (faltan 769 delegados por repartir y él necesita 696) no podrá después de mañana, cuando pierda abrumadoramente las primarias de Nueva York. Por lo tanto, si Ted Cruz aspira a ganar la nominación, sólo podrá hacerlo consiguiendo que delegados nominalmente de otros candidatos le apoyen.

- Es más, debido a la configuración de las próximas primarias, resulta sumamente difícil ver como Cruz puede superar a Trump tanto en votos como en delegados (incluso en el mejor escenario para Cruz, Trump le batirá aproximadamente 1.100 a 900 en número de delegados).

- Por otra parte, aunque Trump tenga posibilidades de alcanzar la mayoría absoluta de los delegados, en modo alguno se trata de un fait accompli. Trump deberá ganar el 62,42% de todos los delegados que quedan por repartir, cosa que no es imposible, pero que es difícil cuando su media de votos obtenidos hasta el momento es del 37%.

- En las últimas semanas, Ted Cruz ha conseguido reducir la ventaja de Trump, tanto en delegados, (gracias a su superior organización en las convenciones en Colorado, Wyoming y Dakota del Norte) como en votos (merced sobre todo a su victoria en Wisconsin, que se produjo debido a un doble fenómeno: los votantes indecisos se decantaron por él, y los votantes de Kasich abandonaron en parte a su candidato para apoyar a Cruz contra Trump).

La comparativa entre la media de las encuestas antes de las primarias de Wisconsin y el resultado final es muy significativa: Trump prácticamente no capta indecisos, que votan a Cruz junto con un tercio de los votantes que afirmaban que apoyarían a Kasich:

Poll
Cruz
Trump
Kasich
Spread
48.2
35.1
14.1
Cruz +13.1
RCP Average
39.2
34.5
20.0
Cruz +4.7

- Lamentablemente, mañana, en Nueva York, Cruz no podrá replicar esa misma estrategia, porque Trump lidera en su Estado natal con más del 50% de los votos, y el perfil de sureño evangélico de Cruz es totalmente anatema para los republicanos neoyorquinos. Cruz aspira como mucho a sacar un 20% del voto:

Poll
Trump
Kasich
Cruz
Spread
RCP Average
52.6
22.9
17.9
Trump +29.7

Dicho todo lo cual, a día de hoy, el mapa de las primarias republicanas se encuentra así:

Generated Map

El número de delegados que se precisan para ganar las primarias republicanas son 2.382. Así es como va el reparto, según RealClearPolitics y Frontloading HQ:

Donald Trump: 757 delegados, 8.197.535 votos (37%)
Ted Cruz: 541 delegados, 6.263.349 votos (28,3%)
John Kasich: 144 delegados, 2.960.411 votos (13,4%)

(Marco Rubio se ha retirado con 172 delegados y 3.435.009 votos (15,6%), hay 70 delegados "sin designar" (aunque la mitad de estos son delegados de Ted Cruz en todo menos en nombre) y 16 delegados de otros candidatos, principalmente Ben Carson).

La estrategia de los "NeverTrump" parecería, por lo tanto, clara:

1) Trump tiene al mismo tiempo un suelo y un techo muy sólido: entre un 35-40% de los votantes republicanos le apoyan y le apoyarán.

2) Pero el 60-65% de los votantes republicanos no le apoyan y, por lo tanto, si el voto anti-Trump se agrupa, Trump podría ser derrotado en la mayoría de las primarias restantes.

3) El problema de esta estrategia es doble: en primer lugar, resulta imposible coordinar a todos los votantes republicanos, y en segundo lugar, hay un segmento importante de votantes de Kasich que considera que Cruz es demasiado conservador y no piensan votarle (como se vio en Wisconsin), y hay otro segmento importante de votantes de Cruz que piensan que Kasich es demasiado moderado y que no piensan votarle (como se verá mañana en Nueva York).

4) Esa división del voto provocará la victoria de Trump en muchos Estados en los que las encuestas no le dan un 50% (Pennsylvania, Maryland, quizá California) y le dará muchos delegados que de otro modo no habría obtenido.

5) Ahora bien, Ted Cruz tiene un arma secreta que pasamos a explicar a continuación y que es posible que le dé la nominación incluso si Trump alcanza la mayoría absoluta de los delegados.

Las estrategias de ambos candidatos son las siguientes:

A) Trump lo fía todo a alcanzar la cifra mágica de 1.237 delegados, bien el día 7 de junio, cuando acaben las primarias, o si queda lo suficientemente cerca de ese número, durante los días siguientes, convenciendo al centenar y pico de delegados que irán a la convención teóricamente "uncomitted" (dentro de estos, hay 54 delegados de Pennsylvania que podrían ser decisivos) para que le apoyen. En Cleveland, Trump consigue 1.250-1.300 delegados en la primera votación y es elegido candidato.

Trump considera que si alcanza la cifra de 1.237 delegados, el Partido no se arriesgará a cambiar las reglas de juego en la Convención de Cleveland, lo que sin duda provocaría una reacción termonuclear en el candidato, entre sus votantes y (sospecho) en la opinión pública en general.

B) Cruz, en cambio, está desarrollando un juego mucho más complejo, basado en el sistema de elección de delegados, que no tiene mucho que ver con el resultado de las primarias que se están celebrando.

Me explico: los delegados están obligados a apoyar al candidato al que representan durante la primera votación, pero a partir de la segunda, la mayoría de los Estados liberan a sus delegados para que puedan votar a quien quieran.

Por otra parte, en la mayoría de los Estados, las campañas no eligen a los delegados; los eligen convenciones estatales a las que asisten esencialmente miembros del partido muy experimentados (senadores y congresistas estatales, exsenadores y excongresistas estatales, miembros del Comité Estatal Republicano, etc.) gente que, por lo que estamos viendo hasta ahora, poseen dos características claras: una escasa simpatía por Donald Trump, y más sintonía con Ted Cruz de la que sienten los congresistas y senadores republicanos federales.

Por lo tanto, parece claro que entre los 1.100-1.200 delegados nominalmente pertenecientes a Donald Trump en la Convención de Cleveland habrá un número muy elevado de "quintacolumnistas", es decir, delegados que a partir de la segunda o tercera votación (en cuanto se lo permitan las normas de su Estado) abandonarán a Trump y apoyarán a Cruz.

El plan de Cruz es, esencialmente el siguiente:

- En la primera votación, Trump no llega a 1237 delegados. En la segunda y tercera votación, los delegados leales a Cruz se unen a los "quintacolumnistas" (delegados nominalmente de Trump que en realidad apoyan a Cruz) y Cruz alcanza los 1237 delegados. Los delegados de Trump abandonan en masa la Convención y probablemente hay violencia en las calles de Cleveland. Pero Cruz es el candidato republicano.

- Cruz, que es un hombre que carece de respeto por las reglas (aunque sin duda sabe usarlas en su favor) tiene un plan todavía más arriesgado en caso de que Trump llegue a 1237 delegados. La Convención tendrá un Comité de Reglas compuesto por 56 miembros (2 por cada Estado, más algunos miembros del Comité Nacional Republicano) que puede modificar retroactivamente las reglas vigentes (en particular, podría permitir a los delegados votar en conciencia desde la primera votación). Evidentemente, la reacción de Trump a una jugarreta de tal calibre sería épica, y la violencia dentro y fuera de la Convención estaría asegurada (además, aquí sí que la prensa -y yo mismo- opinaría que a Trump se le habría robado la nominación).

Este escenario es más difícil de ver que el primero, porque aunque Cruz está intentando rellenar el Comité de Reglas con sus partidarios, es posible que el Comité no tenga valor de cambiar las reglas del juego en el último segundo. La óptica de semejante maniobra es prácticamente golpista.

En cualquier caso, lo que sí parece evidente es que, si las cosas continúan como hasta ahora, la Convención de Cleveland probablemente será tremenda, y puede dejar en nada los disturbios de la Convención Demócrata de 1968 y las maniobras de la Convención Republicana de 1976.

domingo, 17 de abril de 2016

Entrando en la recta final: las primarias demócratas

Tras el supermartes del pasado 15 de marzo, el ritmo de las primarias demócratas se ha ralentizado poderosamente. Ello, unido al hecho de que Sanders ha ganado las últimas siete contiendas (Idaho, Utah, Washington, Alaska, Hawaii, Wisconsin y Wyoming), mantiene artificialmente con vida a la campaña del socialista de Vermont. La victoria de Wisconsin en particular (Sanders 56,6, Clinton 43,1) dio lugar a los habituales lamentos de plañideras sobre la debilidad de Hillary Clinton. pero lo cierto es que Sanders únicamente se está mostrando capaz de ganar en Estados blancos como la leche (y caucuses, que reducen la participación a votantes jóvenes y entusiastas), mientras que Hillary Clinton gana en Estados que se parecen más al Partido Demócrata (un convo blancos liberales + hispanos + negros).

El mapa hasta el momento permite apreciar esto claramente: 

Generated Map

El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 1758 (1289 delegados, 469 superdelegados), 9.350.572 votos
Bernie Sanders: 1076 (1045 delegados, 31 superdelegados), 6.946.913 votos

Como se puede ver, Hillary sigue aventajando a Sanders en casi 250 delegados elegidos por los votantes, la abrumadora mayoría de los superdelegados y 2,4 millones de votos.

El mapa, además, se pone muy cuesta arriba para Sanders a partir de ahora: este martes vota Nueva York, donde las encuestas le dan de media casi 14 puntos de ventaja a Hillary. Pero es que lo que viene después no es mucho mejor: el 26 votan cinco Estados del nordeste, en todos los cuales las encuestas reflejan una gran ventaja para Hillary. El mapa mejora un pelín después para Sanders, pero en cualquier caso no hasta el punto de garantizarle victorias por encima del 60% de los votos, como necesitaría para superar a Clinton en número de votos y delegados. Marco una vez más en rojo los Estados que a día de hoy favorecen a Hillary según las encuestas y según la demografía, en azul a Sanders, y en verde los dudosos (siendo lo más generosos posibles con Sanders):

Generated Map

Una vez más, como se puede ver, precisamente los tres premios gordos, Nueva York, Pennsylvania y California, favorecen a Hillary. Sanders puede ganar algunos Estados pequeños y medianos (Oregon, Montana), pero eso simplemente no le bastará para compensar la ventaja que ya lleva Hillary y la que le sacará con los Estados grandes y medianos (Maryland, New Jersey) que las encuestas indican que Hillary va a ganar con comodidad.

A veces tengo la impresión de que me paso la campaña menospreciando a Bernie Sanders, pero el principal problema con sus seguidores más beligerantes es que parecen incapaces de reconocer que su peor enemigo no es Hillary Clinton, sino las matemáticas: es imposible que Bernie supere a Hillary salvo que ocurra algún tipo de cataclismo totalmente imprevisible.

Dicho esto, Bernie ha ejecutado una campaña brillante: si hace un año alguien hubiera pronosticado que un senador socialista de Vermont iba a obtener -hasta el momento- el 42% del voto en las primarias demócratas, hubiera sido recibido con chanzas despectivas. Sanders ha planteado un desafío importante a Hillary, le ha obligado a trabajar mucho más duro de lo que esperaba, y al obligarla a competir en todos los Estados, probablemente ha favorecido a su campaña en las generales, al igual que a Obama le ayudó tener que batir a Clinton en todos los Estados de cara a su victoria en 2008, creando una infraestructura en lugares donde habitualmente los demócratas no competían (estoy pensando, por ejemplo, en Indiana).

sábado, 2 de abril de 2016

El Partido Republicano duda sobre cómo perder las elecciones presidenciales: las primarias republicanas

La situación en las primarias republicanas es exactamente la contraria a la que se da en las primarias demócratas: los medios transmiten una situación de clara ventaja para Donald Trump, pero todos los indicios apuntan a que si Trump no consigue llegar a la mayoría absoluta de los delegados (1.237) antes del final del proceso de primarias (e incluso si consigue hacerlo), el Partido Republicano (y particularmente Ted Cruz) harán absolutamente todo lo posible para impedirle obtener la nominación, aunque ello suponga que varios millones de votantes abandonen el partido.

Las últimas primarias fueron representativas de esa dicotomía que se está planteando en el campo republicano:

- Arizona: Trump 46, Cruz 28, Rubio 12, Kasich 11: Arizona, un Estado en el que los republicanos son más viejos que la media del partido y especialmente preocupados en lo que respecta a la inmigración ilegal, fue un Estado excelente para Trump. Por otra parte, resulta extraordinariamente chocante que Rubio, que se había retirado una semana antes, obtuviera mejores resultados que Kasich.

- Utah: Cruz 69,2, Kasich 16,8, Trump 14: Utah es el absoluto reverso de Arizona: los mormones son el grupo republicano más joven y más proinmigrantes (no en vano los misioneros mormones suelen pasar un par de años de su juventud especialmente en América Latina). Trump obtuvo un resultado desastroso, inferior incluso al de Kasich.

Con los resultados del martes 22 de marzo, el mapa de las primarias republicanas queda así:

Generated Map

El número de delegados que se precisan para ganar las primarias republicanas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics y Frontloading HQ:

Donald Trump: 751 delegados, 7.811.425 votos
Ted Cruz: 462 delegados, 5.732.220 votos
John Kasich: 144 delegados, 2.805.211 votos.

(Marco Rubio se ha retirado con 172 delegados y 3.435.009 votos, hay 31 delegados "sin designar" y 16 delegados de otros candidatos, principalmente Ben Carson)

Es preciso tomar en consideración un hecho clave: Donald Trump representa a una minoría de votantes republicanos y está demostrando ser incapaz de expandir su electorado, contrariamente a lo que ocurre con los candidatos victoriosos en muchas otras primarias (por ejemplo, Mitt Romney hace cuatro años).

Los datos son tozudos: a día de hoy, Trump ha obtenido el 37,11% de los votos emitidos hasta el momento (Cruz va unos diez puntos por debajo). Aunque las absurdas reglas republicanas le permiten obtener una prima importante en materia de delegados, y aunque parece seguro que Trump llegará a la convención con el mayor número en votos y delegados, no está nada claro que alcance los 1.237 necesarios para ganar en la primera votación. 

Y si eso ocurre, tal y como expone Nate Silver en este interesante artículo, el Partido Republicano no le otorgará su nominación a Trump: sus constantes declaraciones alienando a mujeres, hispanos, musulmanes, etc, le convierten en un candidato tóxico no sólo a nivel presidencial, sino sobre todo down-ballot  (es decir, respecto de las elecciones al Senado y al Congreso que se celebrarán el mismo día que las presidenciales).

El Partido Republicano no está dispuesto a suicidarse, y menos por un candidato que no es ortodoxo en los temas que preocupan a los líderes del partido: bajadas de impuestos y reducción del Estado de Bienestar. El único impedimento es que si Trump no es el candidato, todo parece indicar que su único sustituto será Ted Cruz, y éste presenta problemas muy serios, porque es un miembro de la derecha cristiana, que espanta a los votantes republicanos más moderados y seculares. Lindsey Graham lo expresó de una manera muy gráfica hace unos meses cuando dijo que la elección entre Trump y Cruz era como elegir morir por un disparo o envenenado. (Dado que hace unos días decidió apoyar a Cruz, parece evidente que Graham ha optado por el veneno).

El principal problema es que la mayoría absoluta de los delegados de la convención serán leales a Trump o Cruz y fijarán unas normas que sólo permitirán elegir a uno u otro.

Los escenarios que se perfilan, por lo tanto, son los siguientes:

1) Trump supera finalmente los 1.237 delegados, consigue mantenerlos unidos hasta la primera votación en la Convención, es el candidato republicano y sufre una derrota aplastante en las elecciones, donde un 20% del electorado republicano (moderados con un buen nivel educativo, especialmente) se abstienen (la mayoría) o incluso votan por Hillary Clinton (la minoría). Además de esa transfusión republicana, los demócratas consiguen un fuerte incremento de participación, especialmente de minorías hispanas, aterrorizadas ante un candidato ostensiblemente racista como Trump. Los republicanos pierden la presidencia, el Senado y el Congreso.

2) Trump no llega a los 1.237 delegados (o llega pero Cruz consigue que uno o dos centenares de éstos sean desleales hacia Trump) y la Convención acaba eligiendo a Cruz. Trump y sus delegados abandonan ruidosamente la Convención. En las elecciones, Cruz es el candidato y sufre una dura derrota, con un 10-15% del electorado republicano (una mayoría de exvotantes de Trump y una minoría de votantes republicanos moderados y seculares) absteniéndose (los primeros) o votando a Hillary Clinton (los segundos). Los demócratas obtienen una subida de participación, aunque menor que si el candidato fuera Trump, gracias al extremismo de Cruz. Los republicanos pierden la presidencia y el Senado (quizá no el Congreso).

Ya lo hemos dicho alguna vez, pero reincidiremos: es increíble que el Partido Republicano esté a punto de tirar por el retrete unas elecciones que, tras la natural fatiga de ocho años de gobierno del Partido Demócrata, estaba como mínimo en condiciones de disputar seriamente.

jueves, 31 de marzo de 2016

This campaign is no more! It has ceased to be! Las primarias demócratas

El martes 22 y el sábado 26 se celebraron primarias demócratas en Arizona, Idaho, Utah, Washington, Alaska y Hawaii. Aunque Bernie Sanders ganó en cinco de esos seis Estados, y la prensa habló de la resurrección de su campaña, lo cierto es que la misma está tan muerta como el loro del sketch de los Monty Python:



Los resultados en sí mismos fueron los siguientes:

- Arizona: Clinton 57,6, Sanders 39,9: en la única primaria de las celebradas el día 22, Clinton logró una victoria muy clara, aupada por el apoyo latino y negro.

- Idaho: Sanders 78, Clinton 21,2: Hillary obtuvo un resultado casi igual de malo que hace ocho años contra Obama. Sin embargo, el formato del caucus, a una hora fija, favorece más a los votantes jóvenes y sin obligaciones familiares de Hillary que a los votantes más mayores de Hillary (aunque para ser justos, el Oeste interior es la peor región de Hillary).

- Utah: Sanders 79,3, Clinton 20,3: véase Idaho.

- Alaska: Sanders 81,6, Clinton 18,4: otro caucus, otra victoria abrumadora de Sanders.

- Hawaii: Sanders 69,8, Clinton 30: aunque la victoria de Sanders fue clarísima, Hillary consiguió mejorar sus resultados de ocho años atrás, cuando apenas obtuvo el 23% contra Obama, nacido en Honolulu.

- Washington: Sanders 72,7, Clinton 27,1: el último caucus del día 26 también otorgó una gran victoria a Sanders.

¿Por qué, por lo tanto, insistimos tanto en este blog con la idea de que las primarias demócratas están ya decididas? Porque el perfil de Estados en los que está ganando Sanders se acaba: apenas quedan caucuses (sólo quedan tres, dos de los cuales son en Guam y las Islas Vírgenes) y el perfil de los Estados que quedan por votar tiende a favorecer a Hillary.

La coalición de Hillary blancos moderados + negros y latinos (especialmente del Sur y del Suroeste) es más grande que la coalición de Sanders de blancos liberales (y restos de los Dixiecrats), una minoría de voto negro norteño y la mitad del voto latino norteño.

El mapa permite apreciar claramente que a pesar de las cinco victorias consecutivas de Sanders, la ventaja de Hillary a simple vista es clara: 

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 1712 (1243 delegados, 469 superdelegados), 8.924.821 votos
Bernie Sanders: 1011 (980 delegados, 31 superdelegados), 6.397.980 votos

Como se puede ver, Hillary sigue aventajando a Sanders en más de 250 delegados elegidos por los votantes, la abrumadora mayoría de los superdelegados y más de 2,5 millones de votos.

Y como decíamos, el mapa pendiente no tiene muchos Estados favorables a Sanders, y desde luego no por el margen del 58% de media que necesita para batir a Hillary. Marco en rojo los que a día de hoy favorecen a Hillary según las encuestas y según la demografía, en azul a Sanders (más Wyoming, que es un caucus), y en verde los dudosos (siendo generosos con Sanders: Hillary ganó en 2008 seis de los siete que pongo en esa categoría, aunque a todos los que nos interesan estas cosas nos pica mucho la curiosidad por ver cómo se comportan Kentucky y West Virginia). Como se puede ver, Hillary ganará como mínimo en la mitad más o menos:


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Como se puede ver, precisamente los tres premios gordos, Nueva York, Pennsylvania y California, favorecen a Hillary. Sanders puede ganar algunos Estados pequeños y medianos (Wisconsin, Oregon), pero eso simplemente no le bastará para compensar la ventaja que ya lleva Hillary y la que le sacará con los Estados grandes y medianos (Maryland, New Jersey) que las encuestas indican que Hillary va a ganar con comodidad.

En suma, la campaña de Bernie Sanders, se diga lo que se diga, "has expired and gone to meet his maker", como decía John Cleese en el vídeo que mencionábamos al comienzo.

martes, 22 de marzo de 2016

El Partido Republicano agoniza: después del segundo Supermartes

Por su parte, el martes 15 se celebraron también primarias republicanas en Florida, Illinois, Carolina del Norte, Missouri y Ohio (y en las Islas Marianas, donde Trump se llevó todos los 9 delegados). En cuatro de los cinco Estados ganó Donald Trump, que sin embargo consiguió lo mejor de ambos mundos: echar a Marco Rubio de la carrera presidencial tras aplastarlo en Florida, pero mantener a John Kasich tras perder frente a él en Ohio, manteniendo así dividido el voto republicano.

Los resultados en sí mismos fueron los siguientes:

- Florida: Trump 45,7, Rubio 27,0, Cruz 17,1, Kasich 6,8: aunque Trump obtuvo una resonante victoria, una vez más la suma de los candidatos que se le oponían hubiera podido vencerle de hallarse unificada. Pero la división se mantuvo, y acabó con la campaña de Marco Rubio, que tuvo que retirarse tras obtener apenas una carta parte del voto en su Estado natal (posible explicación; sólo un tercio de los votantes de Florida son nacidos en Florida, por lo que no sienten un excesivo apego por su Estado). En cualquier caso Trump se llevó los 99 delegados del Estado, pese a no obtener ni siquiera el 50% de los votos.

- Illinois: Trump: 38,8, Cruz 30,3, Kasich 19,7, Rubio 8,7: un caso casi más sangrante que el de Florida: la división del voto permitió a Trump llevarse 54 de los 69 delegados pese a no llegar ni siquiera al 39% de los votos. Las normas republicanas, como ya hemos dicho en alguna otra ocasión, literalmente están conduciendo a que un candidato con apenas el 40% de los votos acabe llevándose la mayoría de los delegados republicanos.

- Missouri: Trump 40,9, Cruz 40,7, Kasich 9,9, Rubio 6,1: otro caso increíble de normas insensatas: donde Trump ganó por dos décimas de voto, y se llevó 37 de los 52 delegados, con el agravante de que, una vez más la división del voto hizo que se desperdiciaran miles de votos tirados a Kasich y a Rubio, que no se llevaron ni un delegado.

- Carolina del Norte: Trump, 40,2, Cruz 36,8, Kasich 12,7, Rubio 7,7: en Carolina del Norte, donde las normas eran estrictamente proporcionales, todos los candidatos obtuvieron delegados. En todo caso, es interesante comprobar que Rubio se desplomó en todas partes, quedando muy por debajo de Kasich, al que en general había superado a lo largo de las primarias.

- Ohio: Kasich 46,8, Trump 35,6, Cruz 13,1, Rubio 2,9: la única derrota de la noche para Trump, pero en cualquier caso una buena noticia para él, dado que John Kasich ha decidido continuar, a pesar de que matemáticamente es imposible que alcance los 1.237 delegados necesarios para ganar.

En líneas generales, si acudimos a los mapas electorales, así como a las encuestas a pie de urna, podemos ver que los apoyos de Trump están bien dispersos por todo el mapa, abarcando tanto ciudades como Chicago como áreas rurales (aunque preferiblemente no de gran predominio evangélico, porque en esas gana Cruz).

Entre las cosas más preocupantes para los republicanos: el hecho de que poquísimas minorías estén votando en sus primarias: desde luego, menos de un 5% de afroamericanos, pero incluso porcentajes escasos de latinos en Texas o en Florida (un 10% en Texas, por ejemplo, frente a un 32% en las primarias demócratas, y eso que Ted Cruz se presentaba entre los republicanos; en Florida algo mejor -un 17%- pero todavía por debajo de los demócratas -un 20%- cosa que es mala teniendo en cuenta que la minoría cubana siempre había sido muy republicana en Florida y que Marco Rubio era su candidato).

En suma, el día fue excelente para Trump, que incrementó su margen de votos y delegados ampliamente. Con los resultados del pasado martes, el mapa de las primarias republicanas queda así:

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias republicanas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics y Frontloading HQ:

Donald Trump: 696 delegados, 7.536.465 votos
Ted Cruz: 423 delegados, 5.477.506 votos
John Kasich: 144 delegados, 2.722.398 votos.

(Marco Rubio se ha retirado con 167 delegados, hay 22 delegados "sin designar" y 16 delegados de otros candidatos, principalmente Ben Carson)

Como se puede ver, la situación de los tres candidatos es muy distinta:

Donald Trump: realmente la única duda que queda en estos momentos es si Trump conseguirá los 1.237 delegados necesarios para ganar en la convención republicana en una primera votación o si sus rivales podrán llegar a Cleveland con una mayoría alternativa que le impida obtener la nominación. Sin embargo, la falta de coordinación hasta el momento entre sus adversarios hace presagiar lo peor.

Ted Cruz: Cruz es teóricamente el único candidato que podría alcanzar a Donald Trump, epero el principal problema es que los Estados que quedan por delante en el Este tienen pocos votantes evangélicos, que es el núcleo duro de los votantes de Cruz. Cruz puede hacerlo bien en el Oeste, pero los delegados del interior no son lo suficientemente numerosos para alcanzar a Trump, que además tiene por delante todavía a su Estado natal, Nueva York.

John Kasich: si la estrategia de Cruz es muy difícil, la de Kasich es directamente incomprensible: superado claramente por Cruz en el Oeste y muy probablemente por Trump en el Este, ¿donde espera ganar sus delegados Kasich? Ha dicho que su estrategia es llegar a una convención dividida, pero ¿qué le hace pensar que los delegados van a elegir al tercero antes que a Cruz o a Trump? Lo único que hace Kasich es dividir el voto anti-Trump con Ted Cruz sin que de ello se derive ningún beneficio plausible para ambos, sólo para Trump.

Hoy veremos una vez más los frutos de esa estrategia en acción: votan Arizona, Utah y la Samoa americana. En Arizona ganará Trump, pero una vez más sin alcanzar el 50%, gracias a la división entre Cruz y Kasich. En Utah, en cambio, Trump se enfrenta con el único grupo que realmente se está mostrando netamente refractario a sus encantos: los mormones (ciertamente, no ayuda que se haya dedicado esta semana a ir insultando a Mitt Romney, que a su vez le había criticado duramente. Tampoco ayuda su postura netamente antiinmigrantes: los mormones, que pasan siempre un par de años de misión en América Latina, son el grupo republicano más favorable de lejos a los inmigrantes).

Ahora bien, si Ted Cruz no alcanza el 50% de los votos (cosa que es improbable pero no imposible debido una vez más a la presencia de Kasich), Trump podría obtener delegados allí.

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lunes, 21 de marzo de 2016

El final (oficioso) de las primarias demócratas: Hillary Clinton gana el segundo Supermartes

El martes 15 se celebraron primarias demócratas en Florida, Illinois, Carolina del Norte, Missouri y Ohio. En los cinco Estados ganó Hillary Clinton, poniendo fin a las especulaciones que había generado su derrota la semana anterior en Michigan, y señalando, a efectos prácticos, el final de las primarias demócratas.

Los resultados en sí mismos fueron los siguientes:

- Florida: Clinton 64,4, Sanders 33,3: en el Estado más importante del día, Clinton, aupada por el apoyo masivo negro y latino (y por el voto de los blancos moderados) trituró a Sanders, sacándole 90 delegados de ventaja solo en este Estado.

- Illinois: Clinton 50,5, Sanders 48,7: en este Estado, Hillary consiguió ganar, por poco, apoyada por el voto negro (aunque resulta muy interesante comprobar que así como en el Sur profundo el voto negro apoya a Hillary en proporciones en torno al 80-90%, en el Norte, ese apoyo se reduce hasta el 70%. Y lo mismo ocurre con el voto latino: mientras que en Florida o Texas los latinos apoyaron a Hillary con porcentajes en torno al 70%, en los Estados del Norte el voto latino se divide prácticamente a partes iguales entre ella y Sanders).

- Missouri: Clinton 49,6, Sanders 49,4: Clinton consiguió su victoria más ajustada de la noche en Missouri, Aunque el voto blanco se inclinó por Sanders, el 20% de votantes negros (dos tercios votaron por Hillary) le otorgaron su mínimo margen de victoria.

- Carolina del Norte: Clinton 54,6, Sanders 40,8: el último Estado del Sur en votar le dio una victoria bastante clara a Hillary, apoyada una vez más en que el voto negro se decantó por ella en un 82% de los casos.

- Ohio: Clinton 56,5, Sanders 42,7: el resultado más sorprendente de la noche. Ohio, un Estado postindustrial, similar a Michigan, era quizá el Estado en el que una victoria de Sanders era más predecible. Sin embargo, Hillary consiguió ganar el voto blanco (además del 70% del voto negro), con lo que su margen de victoria fue mucho mayor de lo esperado.

En líneas generales, si acudimos a los mapas electorales, así como a las encuestas a pie de urna, podemos ver que los apoyos de Clinton se concentran en las grandes ciudades: Miami, Chicago, Saint Louis, Charlotte, Cleveland, mientras que Sanders gana en los suburbios y en el entorno rural.

Por otra parte, Hillary obtiene los votos de los blancos moderados, los negros (especialmente sureños) y los latinos sureños, mientras que Sanders obtiene los votos de los blancos liberales, una minoría de voto negro norteño y la mitad del voto latino norteño. Interesantemente, en los pocos Estados donde todavía son representativos, como Oklahoma, Sanders también gana el voto demócrata conservador (votantes inscritos en las primarias demócratas por motivos sentimentales-históricos, pero que en las presidenciales votan republicano).

En cualquier caso el día fue excelente para Hillary, que ganó con gran autoridad e incrementó su margen de votos y delegados ampliamente. Con los resultados del pasado martes, el mapa de las primarias demócratas queda así:

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 1614 (1119 delegados, 467 superdelegados), 8.651.128 votos
Bernie Sanders: 856 (813 delegados, 26 superdelegados), 6.111.918 votos

Como se puede ver, el Sur ya ha terminado de votar, por lo que el mapa a partir de ahora no será "tan" favorable a Hillary, pero aún quedan bastante Estados que deberían ser buenos para ella, como Nueva York o Maryland y probablemente los del Sudoeste. Por otra parte, hay varios Estados de caucus en el Oeste que son favorables a Sanders.

En cualquier caso, esto se acaba: para poder ganar, Sanders necesitaría obtener el 58% de los votos en cada uno de los Estados que quedan por votar, y eso, sencillamente, no va a ocurrir: ni en Nueva York, ni en California o Pennsylvania, por citar sólo los tres Estados más importantes.

Hoy vota Arizona (en primarias, favorita Hillary) y Utah y Idaho (caucuses, favorito Sanders). En cualquier caso, la nominación está ya decidida, aunque probablemente Sanders aguantará hasta que Hillary alcance los 2.382 delegados necesarios para ser elegida en la convención.

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sábado, 19 de marzo de 2016

How is the Merrick Garland nomination going to play out?

On Wednesday morning, President Obama announced the nomination of Chief Judge of the United States Court of Appeals for the District of Columbia Circuit, Merrick Garland, to cover the vacancy created by the sudden death, last month, of Justice Antonin Scalia. 


Nicholas Kamm/AFP/Getty Images


Mr. Garland, 63, has been a federal judge for 19 years and Chief Judge for the last three years. He is the nominee with most federal judicial experience in history. He is absolutely qualified for a position at the Supreme Court. This is under no serious debate.

However, the problem he faces is simple: Justice Scalia was member of a 5-4 conservative (read: Republican) majority in the Supreme Court that has existed roughly since 1969. The nomination by President Obama of any person to fill his position creates the potential of a liberal majority for the first time in nearly fifty years.

Currently, there is a 54-46 current Republican majority in the Senate. Mitch McConnell, the Senate majority leader, stated just hours after Justice Scalia died that:

“The American people‎ should have a voice in the selection of their next Supreme Court Justice," he said in a statement. "Therefore, this vacancy should not be filled until we have a new President.”

That statement is blatantly absurd. Article II, section 2, paragraph 2 of the U.S. constitution clearly states that:

[The President] shall have Power, by and with the Advice and Consent of the Senate, to make Treaties, provided two thirds of the Senators present concur; and he shall nominate, and by and with the Advice and Consent of the Senate, shall appoint Ambassadors, other public Ministers and Consuls, Judges of the Supreme Court, and all other Officers of the United States, whose Appointments are not herein otherwise provided for, and which shall be established by Law: but the Congress may by Law vest the Appointment of such inferior Officers, as they think proper, in the President alone, in the Courts of Law, or in the Heads of Departments.

The Constitution clearly vests on the President (who, by the way, is President till January 20, 2017, 10 months from now) the power to make a nomination, and compels the Senate to provide "advice and consent" on said nomination. We can argue, in particular, what the word "consent" means, but it seems to anyone who is not blatanly partisan, that it means:

1) To provide hearings for the nominee (something that every nominee has received in the last 100 years)

2) To provide an up or down vote for the nominee (that is more debatable, but it could imply either an up or down vote like Robert Bork received on 1987, or at least a cloture vote like Abe Fortas suffered in 1968).

What "advice and consent" clearly does not mean is to do nothing and wait for 10 months till the next President gets elected.

What we are facing is, therefore, an exercise of pure, raw power from the Republican Senate majority, based on a simple premise: we are blocking any decision on this nominee until a Republican President is elected and he can make a different, conservative nomination.

This is nothing but an extension of the "burnt land" politics that the majority of Republicans have practiced since President Obama was elected, but it really disrupts the American political system to a rarely seen degree. It seems strange that a party that calls itself "conservative" would disrupt traditions in the U.S. Senate in such a brazen fashion, but the Republican Party, as shown by the Donald Trump nomination, seems to be on a very profound moral crisis. Ron Fournier, who is always criticised because of his "both sides do it" attitude, blames squarely on the GOP the present nomination crisis:



(Incidentally, one of the main defences of Republicans has been that Democrats would do the same if the situation was reversed. The 1987 retirement of Justice Lewis Powell, with a 55-45 Democratic Senate majority, and its substitution by Justice Anthony Kennedy, shows that such "defence" is a hollow one: Democrats put up a big fight against Robert Bork, who they deemed "too extreme" -by the way, he was- but confirmed Anthony Kennedy 97-0. Even worse, Clarence Thomas, who faced a 57-43 Democratic majority, and was accused of sexual harassment, received hearings, an up and down vote, and was confirmed. Both sides are not equal).

To a certain extent, President Obama has called the Republicans bluff, by nominating not only an absolutely qualified nominee, but the most moderate liberal he could find. He has not played identity politics with the nomination (a constant and mostly unfounded criticism by Republicans against the President): he has not appointed a young Latino, Black, or LGBT man or woman, but an aged, bland white Jew, with such bipartisan support that Orrin Hatch, the nr. 2 Republican member on the Senate Judiciary Committee, has been praising and pushing him as a candidate for years.

(Actually, some Democrats have expressed their disappointment about this nomination, but fortunately, from what I have been reading, they are in a clear minority position, since the Democratic Party is still a functioning, thinking entity, based on reality, and the reality is that Republicans hold a majority in the Senate, and the President has made a nomination that should be acceptable to them).

So now the Republicans, as they have usually found themselves on the last seven years, find themselves in an untenable position: according to polling, a majority of Americans want the Senate to consider an Obama nominee to the Supreme Court. But what is even worse: because of the high probability of a Donald Trump (or lesser probability of a Ted Cruz) nomination for President, it seems painfully predictable that the next President will be Hillary Clinton and the next Senate will be a Democratic majority one.

That is why some Republicans (Orrin Hatch, for example) are already "open" to consider hearings for Mr. Garland on the "lame-duck" Senate session after the presidential election (November-December), which is such a hypocritical statement that it simply blows one's mind. You cannot argue that the American people should have a say on the next nominee to the Supreme Court, and then, once they have chosen a new Democratic President and a Democratic Senate, disregard your previous thought and say "Ok, we will just hold hearings and vote for the nominee that was made six months ago".

Al Franken, the U.S. Senator for Minnesota, summarised the contradictions of the Republican position on a meeting of the Senate Judiciary Committee this week. It's a long video, but it's worth watching in full:



(Franken, by the way, has been a very nice surprise: a former comedian for Saturday Night Live, he has been a hard-working, extremely serious Senator, which was not necessarily what would be expected).

So, to sum up, and to answer the question which is the title of this article, how is the Merrick Garland nomination going to play out?:

1) Republican Senators will NOT allow a hearing until the election, hoping against all hope that Trump or Cruz beat Hillary Clinton.

2) However, since Hillary Clinton will be elected President and a new Democratic majority Senate will be chosen, Republicans will push the nomination during the lame-duck season, since Hillary would push for a more liberal candidate than Merrick Garland in 2017.

3) Merrick Garland will be confirmed during the lame duck. The end.

martes, 15 de marzo de 2016

Los idus de marzo han llegado: otro supermartes Republicano

El martes 8 se celebraron primarias republicanas en Idaho, Michigan y Mississipi (y caucuses en Hawaii), con resultados dispares, pero globalmente favorables a Donald Trump:

- Hawaii: Trump 43,4, Cruz 32,3, Rubio 13,2, Kasich 13: Hawaii, un Estado en el que los blancos de hecho son minoría, era, visto en retrospectiva, un Estado favorable para Trump, y ni siquiera la buena organización de Ted Cruz fue capaz de arrebatarle la victoria.

- Idaho: Cruz 45,4. Trump 28,1, Rubio 15,9, Kasich 7,4: los Estados del Oeste interior y particularmente los mormones están resultando ser uno de los grupos más resistentes a los encantos de Trump. Cruz era el favorito y ganó claramente.

- Mississipi: Trump 47,3, Cruz 36,3, Kasich 8,8, Rubio, 5,1: el último Estado del Sur profundo en votar dio a Trump una de las victorias más claras. Mississippi, con sus republicanos pobres, poco educados y racistas era un Estado muy bien diseñado para Trump.

- Michigan: Trump 36,5, Cruz 24,9, Kasich 24,3, Rubio 9,3: Michigan era el Estado más importante del martes, y en él se repitió un patrón que habitual en estas primarias: Trump ganó, pero más por la división del voto entre sus rivales que por otra cosa. Cruz reveló los límites de sus apoyos en un Estado norteño, mientras que Kasich demostró que está absorbiendo a la mayoría de los votantes de Marco Rubio, cuyo futuro es cada vez más negro.

Con los resultados del pasado martes, el mapa de las primarias republicanas queda así, según Wikipedia:

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias republicanas son 1.237. Así es como va el reparto a día de hoy, según Frontloading HQ y RealClearPolitics:

Donald Trump: 473 delegados, 4.340.362 votos
Ted Cruz: 368 delegados, 3.576.997 votos
Marco Rubio: 164 delegados, 2.400.564 votos
John Kasich: 63 delegados, 1.089.874 votos

Este martes se celebra el "segundo Supermartes", porque aunque sólo votan cinco Estados se trata de Estados de mucho peso: Florida, Illinois, Ohio, Carolina del Norte, Missouri.

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1) Donald Trump es claramente favorito en los dos últimos Estados sureños que quedan por votar: Florida y Carolina del Sur, ligeramente favorito en Illinois y Missouri, y probablemente pierda en Ohio, que gobierna Kasich.

Esto le supondrá unos 200 delegados, la mayoría del botín de la noche, aunque todavía estará lejos de los 1.237 que se precisan para la mayoría (y la necesita sin duda, porque el Partido Republicano lleva ya varios días comentando que en caso de que no la alcance, no podrá obtenerla en la Convención que se celebrará en Cleveland en Julio, porque los delegados anti-Trump se unirán para impedir que alcance la nominación).

2) Ted Cruz quedará probablemente segundo en Carolina del Norte, Illinois y Missouri, rascando unos cuantos delegados de aquí y de allá que le sirven para su objetivo de ser la segunda opción. Su principal problema es que Ted Cruz es tan odiado o más dentro del Partido de lo que pueda serlo Trump, así que para los delegados de la convención republicana (excepto para los más conservadores), Cruz no es una opción especialmente apetitosa.

3) El desplome de la campaña de Marco Rubio es quizá el acontecimiento más surrealista de estas primarias: un Senador joven, latino, telegénico, que hoy va a ser aplastado por Trump en el Estado del que es Senador desde hace más de cinco años, obligándolo a anunciar esta misma noche su renuncia.

4) Kasich es un misterio: para ganar las primarias tendría que obtener básicamente el 100% de los delegados que quedan por atribuirse, lo cual es absolutamente imposible. Tiene muchos menos votos y delegados que Rubio. Sin embargo, su estrategia de aguantar hasta Ohio y convertirse así en la última opción viable del establishment está siendo exitosa. Ahora bien, dicho esto, tiene 300 delegados de desventaja sobre Cruz y 400 sobre Trump, así que a lo máximo a lo que puede aspirar es a quedar tercero y llegar a una convención dividida.

Ahora bien, ¿estará dispuesta la Convención republicana a darle la nominación a su tercer candidato? Yo creo que es evidente que no. Por lo tanto, las opciones serán únicamente: Trump o Cruz (o un tercer candidato que no haya disputado las primarias, como por ejemplo Paul Ryan, el Portavoz de la Cámara de Representantes). En cualquier caso, los republicanos están consiguiendo transformar un año electoral en el que tenían como mínimo un 50% de posibilidades de recuperar la Casa Blanca en una victoria casi segura para Hillary Clinton. Tiene mucho mérito.

domingo, 13 de marzo de 2016

La marcha triunfal de Hillary desafina un poco; después de Michigan y Mississippi

El martes 8 se celebraron primarias demócratas en Michigan y Mississipi. En ambos Estados las encuestas daban como vencedora a Hillary Clinton, de manera arrolladora en el Estado sureño y de manera cómoda (veintiún puntos) en Michigan. Pues bien, los resultados fueron los siguientes:

- Mississipi: Clinton 82,6, Sanders 16,5: al igual que en el resto de Estados del Sur profundo, el voto negro salió en masa a apoyar a Hillary Clinton y le dio un triunfo aplastante.

- Michigan: Sanders: 49,8, Clinton 48,3: la pifia de las encuestas en Michigan se pareció a esto (ir al minuto 03:35):


Hay que remontarse a 1984 para encontrar un error tan monumental de las encuestas (primarias de New Hampshire, Mondale es arrollado por Gary Hart cuando las encuestas le daban una gran ventaja).

¿Qué ocurrió en Michigan? Esencialmente cuatro fenómenos distintos, de mayor a menor importancia:

1) Michigan es un Estado muy bueno para Bernie Sanders: muy castigado por la deslocalización empresarial desde hace varias décadas, el mensaje de Sanders contra los tratados de libre comercio (el NAFTA en los noventa, el acuerdo Transpacífico ahora) cala enormemente entre la gente.

2) Michigan permite votar a republicanos y especialmente a independientes en las primarias demócratas. Estos últimos fueron el 27% del electorado y apoyaron a Sanders con más del 70% de los votos, según la encuesta de salida de CNN.

3) El votante negro, además de ser muy inferior en número al voto negro en el Sur (un 21% en las primarias en Michigan, un 60% en las de Mississippi)  aunque votó todavía con mucha claridad a Hillary, no lo hizo con los márgenes abrumadores del Sur (85-90%) sino con un bastante inferior 68%.

4) Quizá hubo un pequeño punto de autocomplacencia entre los votantes de Hillary, que en algún caso se abstuvieron o incluso se pasaron en pequeños números a las primarias republicanas.

Hillary sólo ganó en Detroit y su conurbación. Sanders ganó abrumadoramente en las ciudades universitarias (Ann Arbor, Lansing) y en todo el Michigan rural.

Aunque la prensa reaccionó con el pánico habitual cada vez que Hillary sufre una derrota, lo cierto es que el día no fue en modo alguno malo para Hillary Clinton, que incrementó su ventaja en votos y delegados. Con los resultados del pasado martes, el mapa de las primarias demócratas queda así:

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El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 1231 (748 delegados, 465 superdelegados), 4.940.095 votos
Bernie Sanders: 576 (542 delegados, 25 superdelegados), 3.290.824 votos

Este martes se celebra el "segundo Supermartes", porque aunque sólo votan cinco Estados se trata de Estados de mucho peso: Florida, Illinois, Ohio, Carolina del Norte, Missouri.

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Hillary Clinton es favorita en Florida y Carolina del Norte. En el primer Estado, que además es el más importante de la noche, hay una potente combinación de negros sureños, hispanos y blancos moderados que debería aupar con rotundidad a Hillary a la victoria. En el segundo Estado, faltan los hispanos, pero el número de votantes negros será muy elevado.

En los otros tres Estados, los resultados son menos predecibles: tanto Illinois como Ohio tienen un perfil parecido a Michigan (Estados industriales castigados por la globalización, con un número significativo aunque no mayoritario de minorías). Aquí Hillary es ligerísimamente favorita, aunque probablemente con un margen no superior a diez puntos.

Missouri es un Estado más complicado: híbrido entre el Sur y el Medio Oeste, apenas tenemos encuestas, pero los Estados que le rodean han tendido a votar a Sanders (¿hubiera votado Arkansas a Clinton de no ser la mujer de Bill?) por lo que uno diría que éste es ligeramente favorito (tampoco más de diez puntos de ventaja, no nos engañemos).

Clinton saldrá de la noche con una ventaja en votos y delegados todavía más fuerte que la que ostenta ahora, pero es probable que si Sanders gana uno o dos Estados continúe en la pelea, entre otras cosas porque el calendario durante el mes siguiente hasta las primarias de Nueva York le es favorable (Estados del Oeste, Wisconsin con sus universitarios) y quiere hacer sufrir a Hillary y obligarla a mantenerse a la izquierda cuanto sea necesario.

En cualquier caso, aunque sé que soy un pelmazo reiterativo, Hillary va a ganar, y con bastante autoridad. El calendario que queda tras el martes, aunque ya habrá dejado atrás a la mayoría de Estados con población negra más significativa, todavía incluye a cinco de los diez Estados con más población hispana, incluidos los dos premios más gordos que quedarán: California y Nueva York. Con esto le debería bastar para batir a Sanders más o menos con el 60% de los votos.

martes, 8 de marzo de 2016

La marcha triunfal de Hillary continúa: después del Supermartes

En cuanto a las primarias demócratas, el resultado del Supermartes no dejó lugar a dudas: Hillary Clinton venció con claridad, y a día de hoy mantiene un cómodo liderazgo tanto en votos (lleva en torno al 60% de los mismos) como en delegados.

El resultado del Supermartes fue el siguiente (en rojo, las victorias de Hillary; en azul las de Bernie Sanders):

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Alabama: Clinton 77,8, Sanders 19,2. Al igual que en todos los Estados sureños, el voto negro apoyó abrumadoramente a Hillary.

Samoa americana: Clinton obtuvo 8 delegados y Bernie 3.

Arkansas: Clinton 66,3, Sanders 29,7: es curioso que, aunque el resultado de Hillary fue excelente, no lo fue tanto como en otros Estados de los que ella no había sido primera dama durante diez años. El hecho de que la población negra de Arkansas sea inferior a la de otros Estados sureños colindantes sin duda lo explica.

Colorado: Sanders 59,3, Clinton 40,3: en líneas generales los caucuses están favoreciendo a Sanders, dado que son eventos que priman el entusiasmo de los seguidores más que los números (hay que pasarse varias horas antes de votar, oir discursos, etc.). Además, Colorado es un Estado con pocas minorías, por lo que es lógico que Sanders obtuviera la victoria.

Georgia: Clinton 71,3, Sanders 28,2: una vez más, un Estado sureño en el que el voto negro apoyó en masa a Hillary.

Massachusetts: Clinton 50,1, Sanders 48,7: quizá el resultado más interesante de la noche. El mapa de resultados revela a las claras que Hillary ganó en Boston, y Sanders en el resto del Estado, revelando una interesante división urbana-rural.

Minnesota: Sanders 61,6, Clinton 38,4: otro caucus en un Estado con pocas minorías raciales, otra victoria de Bernie Sanders, pero que no compensó en número de delegados las enormes pérdidas que padeció en el Sur.

Oklahoma: Sanders 51,9, Clinton 41,5: el único Estado en el que se celebraban primarias en el que ganó Bernie Sanders (aparte de Vermont), por tres motivos: a) escaso número de minorías, b) los demócratas liberales votaron a Sanders, y c) lo que es más curioso, los demócratas conservadores (un remanente de los tiempos de la segregación racial: sureños que se inscribieron como demócratas cuando el Sur votaba todavía demócrata pero que a día de hoy son funcionalmente republicanos) votaron a favor de Sanders pero no como apoyo al mismo sino como protesta contra Hillary Clinton, a la que también consideran inaceptablemente liberal (en 2008 pasó todo lo contrario: votaron a Clinton en masa como protesta contra Barack Obama).

Tennessee: Clinton 66,1 Sanders 32,4: otro Estado sureño, parecido a Arkansas (menos votos negros que la media del sur, pero todavía un número importante) que le dio a Hillary una cómoda victoria.

Texas: Clinton 65,2, Sanders 33,2. La aplastante victoria de Hillary no sólo le dio a ésta casi 100 delegados más que a Sanders sólo en este Estado, sino que además permitió comprobar que el voto hispano se decanta claramente por Hillary (la encuesta de salida dio una ventaja de 27 puntos a Clinton sobre Sanders entre los hispanos), poniendo un clavo más en el ataúd de las esperanzas del Senador de Vermont.

Vermont: Sanders 86,1, Clinton 13,6: como era de esperar, el estado al que representa Sanders le dio una victoria cercana a la unanimidad.

Virginia: Clinton 64,3, Sanders, 35,2: Otro Estado sureño, cuyo mapa, una vez más, es muy curioso: los únicos lugares en los que ganó Sanders son regiones del Sudoeste del Estado, plagadas de demócratas conservadores -republicanos en las generales- que votan no a favor de Sanders, sino en contra de Hillary (en 2008 votaron a favor de Hillary en contra de Obama).

El fin de semana se celebraron otras cuatro elecciones más, con los siguientes resultados: una vez más, en rojo las victorias de Hillary, y en azul las de Sanders:

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1) Kansas: Sanders 67,7, Clinton 32,3: un caucus en un Estado muy blanco supuso una vez más una clara victoria de Sanders.

2) Louisiana: Clinton 71,1 Sanders 23,2: primaria en un Estado sureño y abrumadoramente negro. Rotunda victoria de Hillary.

3) Nebraska: Sanders 57,1, Clinton 42,9: ver Kansas (de hecho, el resultado de Hillary fue interesante porque mejoró su margen respecto de 2008, cuando Obama la derrotó muy claramente).

4) Maine: Sanders 64,3, Clinton 35,5: otro caucus, esta vez en un Estado de Nueva Inglaterra, otra victoria de Bernie Sanders.

El número de delegados que se precisan para ganar las primarias demócratas son 2.382. Así es como va el reparto a día de hoy, según RealClearPolitics:

Hillary Clinton: 1130 (658 delegados, 458 superdelegados), 4.180.853 votos
Bernie Sanders: 499 (471 delegados, 22 superdelegados), 2.659.254 votos

El mapa de las primarias celebradas hasta el momento revela una vez más las fortalezas y debilidades de los candidatos:

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1) Hillary Clinton va a ganar. Es evidente que su coalición de negros, hispanos y blancos moderados es superior en número a la de Bernie Sanders. Hillary está arrasando en el Sur, su poderío entre los hispanos la hace muy potente en el Sudoeste, especialmente en California, el Estado más importante, y los Estados del Medio Oeste (que empiezan a votar en masa hoy, con Michigan) tienen una combinación de votantes proclives a Hillary que le debería dar mayorías de en torno a un 60% en los mismos.

2) Bernie Sanders es el reverso: fuerte en Nueva Inglaterra y en algunos Estados que celebran caucuses en lugar de primarias, pero débil -muy débil- con los negros y los hispanos, dos auténticos pilares de la coalición demócrata (el tercero son los blancos liberales). La cuestión es cuando decidirá Sanders finalizar su campaña (quizá después del Supermartes del 15 de marzo, cuando perderá cinco Estados importantísimos: Florida, Ohio, Carolina del Norte, Missouri e Illinois).

Entre tanto, recordemos tan solo que hoy votan Mississipi (Estado sureño en el que Hillary ganará con más del 75% de los votos) y Michigan (primarias en las que Hillary ganará con unos 20 puntos de ventaja).